'Ahora que las luces se apagan, levanto la mirada y le veo triunfar. Dentro de poco será otra competición, quizás más larga, seguro más dura. Por medio, habrán pasado muchos días, como ahora, kilómetros de sensaciones, recorridos con ilusión y con pasión. Días buenos, días malos. Días entregados. El reto se hace cada vez más realidad, menos sueño. Y, al final, una playa, miles de olas, y cada brazada es fuerza para la siguiente. El aire que respira es vida que, desde la montaña al mar, del agua a la tierra, con el último aliento, le lleva hasta la meta.'

domingo, 14 de febrero de 2010

Si te dicen que cai....

Cuando el resto del mundo (triatletico) habla de series yo hablo de antibióticos. Cuando un pedazo de amigo me comenta que se quiere clasificar para el Campeonato de España de Duatlon (eres un krak Manu, espero verlo krak¡¡¡ ah¡ y este año en Rota no se puede escapar tu cuñao eh? jeje) y yo le hablo de las gotas para los mocos, cuando todos los amigos que dije en la entrada anterior se convierten en finisher en Sevilla yo acabo de curarme la tos, cuando leo que la gente esta ya con series de 10x1000 yo me estoy acabando el jarabe que sabe a su put.....madre, y cuando la gente se pega salidas de 120km yo llevo los pañuelos a la basura.
Estoy harto ya de estar malo, a partir de mañana vuelvo a intentar entrenar decentemente, pero no prometo nada, ya no me fio de mi mierda de cuerpo (menos defensas que el BarÇa en el Calderon...)

Creo que esto que me dedicaron es lo que mas pega en un dia asi de bajoncillo como hoy:

' En los últimos días había empeorado. El doctor miraba por la ventana mientras comenzaban a caer las primeras gotas de agua. Pensó en él. Era solo un niño. Había llegado al hospital en primavera y su estado había ido apagándose, como el propio tiempo. Ahora ya no quedaba más remedio que intervenir y hoy era el día.
Iluminadas, las radiografías que mostraban su corazón. La operación no era sencilla, entrañaba una gran dificultad. La mayor de todas, saber que era solo un niño. Si algo iba mal, ¿cómo decírselo a esos padres a los que tanto aprecio había tomado en los últimos meses?.

Tomó un vaso de agua y por un momento creyó ver un ligero temblor en su mano. Respiró hondo y se dijo a sí mismo, en una especie de mantra que repetiría constantemente a lo largo del día, que nada podía salir mal.
A las cuatro echó un último vistazo a las radiografías, apagó la luz y las retiró para llevarlas consigo. En la habitación, antes de bajar a quirófano, le esperaban todos. Iba a saludar al pequeño y a tranquilizar a los padres. De camino, su mente no dejaba de repetir su mantra particular. Todo irá bien. Todo irá bien.... Abrió la puerta, todos sonreían. Le esperaban.

Eran tantos los meses que llevaba allí que la había convertido en cierta forma en su verdadera habitación hasta el punto de no extrañar, casi en nada, a la suya verdadera.
A un lado, sus juegos. En la pared, las fotos que habían ido llegando de sus compañeros del cole, sus amigos, aquella niña de pelo rubio y sonrisa abierta que tanto le gustaba cuando la veía en el patio. También había fotos de sus hermanos, de sus padres, de sus tíos y del último campamento de verano con sus primos. Tan buenos momentos. Tantos seres queridos.
Entre los recuerdos, también había un anagrama, un logotipo, al que acompañaba una foto.
Era un desconocido. Pero había pasado a formar parte de su vida en los meses que había estado en el hospital.
Al principio se entretenía, juegos, juguetes y hasta los deberes. Después se sumió en el aburrimiento y sus padres aprovecharon para llevarle un pequeño ordenador en el que, gracias a la conexión de internet que tenía el hospital, se entretenía tardes enteras. A veces charlaba por el messenger con sus amigos del cole. Otras, sencillamente curioseaba. En uno de esos paseos, descubrió una web de nombre simpático.
Era una historia que se escribía cada día y que era el reto de un triatleta. Él, que no podía moverse de esa cama, cada tarde volaba kilómetros de la mano de su amigo invisible. Sus retos eran los suyos propios, postrado en esa cama. Cada pedaleo que daba en la bici era un pedaleo que daba él también en la distancia. Cada desánimo era su desánimo. Y cada competición, le regalaba su bien más preciado, un latido de su corazón, un latido menos de su maltrecho corazón.

Los últimos días estaba triste. A ratos confundido. Su amigo invisible, el que cada tarde le hacía soñar con días de gloria, de superación de los obstáculos que la vida pone en el camino, llevaba días que no escribía.
La hora se acercaba. El doctor revolvió su pelo, le gastó una broma, abrazó a su madre y estrechó la mano de su padre. Todos sonreian. Todos estaban nerviosos. Su última mirada cuando salió de la habitación fue para el anagrama y la foto de su amigo invisible. Le deseaba mucha fuerza. Escribiera o no le acompañaría, como cada tarde, al recorrer los kilómetros que le acercarían un poco más a su destino final.


Hacía días que no escribía. Tirado en el sofá se veía un poco personaje de comic y se preguntaba qué estaba haciendo. En los últimos días no le apetecía entrenar. Fuera, el agua, la lluvia, la falta de su amado sol, no le animaban a enfundarse la ropa de entrenar. El frío, el interior y el exterior, se había adueñado por completo de su cuerpo. No podía concentrarse. Solo echaba en falta tantas cosas que no sabía por dónde empezar en esa soledad que le consumía en su apartamento.
Atardecía. Las últimas horas de la tarde se marchaban y con ellas el último atisbo de luz. Sonó el teléfono. Hablaba y se esforzaba en sonreir. Al fin y al cabo, su soledad no tenía por qué traspasar los muros de su habitación. De repente, un dolor sordo le fulminó y cayó al suelo.


Cuando despertó, días después, abrió los ojos. Allí estaba su madre, y su padre. Aquellos que le querían. También un doctor que le sonreía y le decía, bien, chaval, ahora ya si que no tienes excusa para ser de hierro, eh!. Todo había sido un susto. El cansancio.
Todo sin importancia, había dormido tres días seguidos y ahora, allí estaba, en la habitación de un hospital, rodeado de sus seres queridos y sin explicarse aún muy bien cómo habia llegado hasta allí. Pasó la tarde entre risas y ganas de retomar sus entrenos y llegó la noche.
Cuando se quedó solo reparó en el dibujo que colgaba de la pared, era su anagrama y una foto de su última competición. Sonrió. Su madre estaba en todo. Así le sorprendió la enfermera al llevarle un vaso de leche de temtempié para pasar la noche.
Al retirarse reparó en la foto:
-'ah, no te preocupes, ya me la llevo, debió de dejarla olvidada la familia del chico que estuvo en esta habitación antes'.
-'¿Cómo dices?. Ese soy yo. ¿No la trajo mi madre?'.

La enfermera tomó la foto. Ciertamente era él. Pero ella sabía que ese dibujo llevaba muchos meses colgado en esa pared. No daba crédito y por ello apenas pudo balbucear....
-'Esta no. Pero la puso alguien con el mismo amor que la hubiera puesto tu madre.'
Pensó que algo debía estar equivocado. No sabía qué le decía esa jovencita de ojos claros que se había puesto tan nerviosa y había salido presurosa de la habitación. En fin, mañana sería otro día. Durmió mucho aquella noche.
Por primera vez en mucho tiempo, no sentía frío, ni soledad. Por primera vez en mucho tiempo, deseaba regresar a su reto, a su bicicleta, a sus tardes enteras volando kilómetros en tierra, agua y viento.
Por la mañana, el doctor le dio el alta. Ya podía marchar. Al recoger sus cosas, despegó la foto y el anagrama de la pared. Al meterlo en la bolsa con sus cosas, vio el texto escrito en la parte de detrás. Y lo leyó. Sin saber cómo reaccionar, su cuerpo solo pudo dejarse caer, sentado en la cama de ese hospital:
-"No me conoces, no sabes quién soy. Pero cada tarde leo lo que escribes y me siento ahí, a tu lado, volando en cada kilómetro que te acerca a tu reto, que es el mío. A lo mejor yo no vuelvo a salir de esta habitación, a lo mejor, yo nunca podré acompañarte en ese camino. Pero mi corazón siempre te regalará su último latido, allá cuando cruces la línea de tu meta, que siento mi meta."

Al salir se acercó a la enfermera de ojos claros y le preguntó por el chico que había estado en esa habitación antes que él. Los ojos claros se volvieron mar, sus párpados malecón para olas dificiles de contener.
-"Estuvo desde la primavera ingresado. Le operaron el día que tú llegaste."
-"¿Donde está, puedo visitarle?"
-"No. Lo siento....la operación... era dificil..."
-"Qué!!.............'


Hubo un silencio. Una desolación.
-"...por favor, ¿me podrías decir cómo era?'....
-"muy alegre y también muy callado, pasaba las tardes delante del ordenador que le trajeron sus padres. Cuando le llevábamos la cena todos los días, sus ojos brillaban de alegría. El doctor dijo que lo último que le contó antes de quedarse dormido es que cuando despertara lo primero que haría sería leer lo que había escrito su amigo porque llevaba tiempo sin saber de él y que cuando se recuperara saldría a entrenar cada tarde para ser él también un hombre de hierro'.

Desolado, abandonó el hospital. Por la tarde aún no había dejado de pensar en ese chaval cuando recordó lo que dijo la enfermera....
'Sus ojos brillaban cuando leía lo que él escribía'.

Salió a entrenar, voló más kilómetros que nunca. Los suyos y los del chaval del hospital. A partir de ahora, su reto sería por los dos. Juntos, algún día, alcanzarían la meta. Y allí quedaría, prendido a la línea final, el último latido del corazón de aquel chaval.Esa noche y las que le seguirían.....escribió por ambos las sensaciones que le habían acompañado cada uno de esos kilómetros.'
Muchas gracias.
No he caido

21 comentarios:

TRIKIKO dijo...

animo campeon pronto estaremos los dos montados en nuestras burras... jejeje

Carlos dijo...

Piensa en lo que hace fuera y lo que estamos pasando los que podemos entrenar....RECUPERATE BIEN QUE CON ESTE FRIO PUEDES VOLVER A RECAER Y ENTONCES......"la lias parda como diría una". Te entiendo perfectamente y te comprendo pero intenta no pensar en ello.....CUANDO RETOMES.......A POR TODAS AL 100X100.

Oscar dijo...

Animos Emilio, maquina. Pronto estarás devorando kms. de nuevo. Un saludo socio.

inma dijo...

cuidate... zumito de naranja todas las mañanas y ahora vitamina c inyectada en vena.. y si si voy a RIVAS, para entrenar... y coger chispa

ALVARO RUIZ dijo...

Animo crack y a salir de esta , mucha vitamina C , es lo que necesitas, je,je, un abrazo

pinarello dijo...

Campeon no e podido leer la historia que as escrito por que estas historias me ponen mu triste pero si es bonito que una persona tenga presente a otra en sus retos por que siempre tendra una ayuda en su corazon igual te pasa a ti con nosotros en los malos momentos nos tienes ay para empujarte en todo lo que aga flta .
Animo socio que cuando salgas te vas a comer el mundo

Mildolores dijo...

¿Çque pasa, no puedes estar enfermo?
No te agobies, todo pasa.
ánimo.

davidiego dijo...

aupa! dentro de un mes primavera!

EDDIE dijo...

Bonita entrada krak.
a ponerse bueno y a volar que para eso están los kilometros.
fuerza

Angel dijo...

mu bonito, pero el niño, quien era? su hermano, quizas? o era el del medico? y la tía de los ojos y el malecón?? que coño es un malecón?? no ze, no me entero... jeje
bueno, dejate de mocos y ponte a entrenar, Don Camilo.

Emilio dijo...

kiko ojala, camino del rincon, y vuelta a torre , torrox....a ver si mi compadre se anima ya a cogerla¡¡un saludo krak

Carlos ya se que es mejor hacerlo despacio, pero como dijo Luis Enrique en el video, ahora mismo pagaria por entrenar bien. UN saludo amigo

Oscar seguro, es cuestion de tiempo pero que sea pronto¡¡¡¡ un saludo¡¡

Inma el redoxon va a tener un inversor nuevo conmigo jejej. No se si subire aq sea solo a verlo, ya vere, gracias

Alvaro ya te digo, naranjas y redoxon, me dejo el sueldo¡¡

Pedro muchas gracias krak, bueno es solo que soy un lloron y lo cuento todo pero en realidad seguro que no es para tanto, un abrazo

Mildo es verdad, una enfermedad y punto, un saludo krak, ah y no puedo entrar en tu blog¡¡¡

David que llegue pronto, pero que llegue con sol¡¡ (luego me quejare del calor cordobes jeje)

Eddie gracias, solo es cuestion de tiempo krak

Muela el niño era el hijo de la enfermera que se lio con el triatleta y al final eran padre e hijo¡¡¡¡¡estas echo piscos muelon¡¡ Por cierto tenias que haber estado en sevilla corriendo, ya lo sabes

illucamina dijo...

;-) muchas gracias, ese niño siempre existirá y estará deseando leer tus retos, como yo. Así que a por ello! un poco de Vitamina C y a por todas!.
Un beso enorme

Francisco Castaño dijo...

ánimo que pronto irás a la carga de nuevo.

Saludos.

Iván García dijo...

Quillo, mucho ánimo que ya mismo estamos dando viajes Rincón-Nerja-Rincón-Nerja.

Un abrazo y mucho animo

Emilio dijo...

Illucamina gracias, bueno a ver si esos retos se van cumpliendo jeje, besos¡¡

Fran ojala, gracias krak

Ivan ufff pedazo de ruta, me encanta¡¡pero despacito eh? que nos de tiempo a mirar a la playa...un abrazo

Pepeperez dijo...

Emilio, te quiero ver en Rivas sin falta y de paso nos quedamos a comer o cenar y asi echamos unas risas, tb se lo diré a Inma, seguro que lo pasaremos genial con los L Power.
Recuperate Campeon, y no me pongas mas historias de esas, que aunque muy bonita, yo soy de lagrima facil

Furacán dijo...

Venga va, ánimo que no hay nada perdido! Algún día se acabará el invierno!

Emilio dijo...

Jose krak, en Rivas correr? pufff que va, ya te lo digo tio, a ver si puedo y voy a veros que lo de la comida me motiva muchisimo, tengo muchas ganas¡¡¡un abrazo amigo

Furi si no es nada, solo que soy un lloron y como me aburria pues...jejeje

Jesús dijo...

Mucho ánimo.
Vaya faena lo de los resfriados.

La Historia es preciosa, y sea real o no, lo que está claro es que es verosimil.

Yo soñé mucho tiempo leyendo historias en Internet antes de animarme a meterme en el mundillo.
Muchas veces no sabemos quien nos lee...

Angel dijo...

oye, que digo yo... se ha puesto mejor el niño ese de la foto en la pared?? cuando entrena el tío perrancano del blog??

Emilio dijo...

Jesus bueno como digo es solo un resfriado gordo (uno detras de otro)asi que paciencia, soy muy mal enfermo. Cuidate, un abrazo

Muelon, el niño se metio a yonky, despues de que lo salvara el Dr. Jouse, queria ser triatleta pero vendio la bici para comprar farlopa y acabo otra vez in the jouspital....El tio perrancano del blog esta entrenando para poder entrenar la semana que viene, es lo que tiene el triatlon jejeje