'Ahora que las luces se apagan, levanto la mirada y le veo triunfar. Dentro de poco será otra competición, quizás más larga, seguro más dura. Por medio, habrán pasado muchos días, como ahora, kilómetros de sensaciones, recorridos con ilusión y con pasión. Días buenos, días malos. Días entregados. El reto se hace cada vez más realidad, menos sueño. Y, al final, una playa, miles de olas, y cada brazada es fuerza para la siguiente. El aire que respira es vida que, desde la montaña al mar, del agua a la tierra, con el último aliento, le lleva hasta la meta.'

martes, 19 de septiembre de 2017

Hombre cobarde no conquista una mujer bonita

Lo llevabais mirando de reojo unas semanas, sin el valor suficiente de mirarlo a la cara. Sabéis que está ahí porque lo oléis, porque lo sentís y porque lo buscáis, sin querer mirarlo de frente, pero lo buscáis.

Las últimas semanas han sido raras, sensaciones encontradas, días de euforia mezclados con días de dudas, días de subida con días raros, días en los que lo ves tan cerca con días en los que cada vez está más lejos. Pero Él es así, ya lo conocéis, la mayoría ya lo conocéis y a Él le gusta este juego de estar pero no estar, de ser pero no existir, de aparecer y no quedarse.

Por la mañana está tranquilo pero os recomiendo seguir mirándolo de reojo, no abuséis de mirarlo de frente. Tranquilos impacientes titanes, tranquilos porque ya tendréis tiempo de verlo con todo su poder.

Respirar el agua del pantano, el olor a prueba, el sabor a tradición y el tacto de la dureza más extrema esa mañana. No mirarlo a los ojos, sentirlo cerca pero no mirarlo a los ojos.

Recordar esa mañana los domingos religiosos que habéis tenido estas semanas. Como las más fieles beatas habéis hecho vuestra peregrinación cada domingo. La religión, nuestra religión no nos lleva a las iglesias, nos lleva a las carreteras, pero el fin es el mismo, adorar. 
Adorarle a Él, no se si más débil o más fuerte que un Dios, no se si más poderoso que un Dios, pero si se que anterior a todos ellos estaban los Titanes y por encima de todos Él.

La primera peregrinación, su primera penitencia será un puerto en forma de diablo revirado y empinado. Tendréis suerte, en ese momento estaréis todos juntos, de procesión pero cuidado porque os sentiréis solos. Suele pasar, en una inmensidad tan grande cualquier compañía es poca. Mirarle de reojo, habrá tiempo.

Periodo de transición, a veces infravalorado hasta empezar El Boyar. No temerle pero no faltarle el respeto, aprovechar para lamer vuestras heridas, aprovechar para ajustaros la armadura, amarraros los escudos que esto no ha hecho nada más que empezar.

Como un bucle temporal que nunca acaba y que parece que siempre os sitúa en el mismo instante se os presentará El Boyar. No acaba nunca, nunca acaba, porque tras una curva hay otra subida, y tras la siguiente habrá otra y tras la última curva empezará otra vez la primera. No mirarlo a la cara, mirarle de reojo.

¿Habéis sentido frio alguna vez? El frío nació encima de las palomitas, cuando más calor tengáis acumulado, cuando más esteis sudando, cuando los grados más aprieten notaréis lo que es el verdadero frío.
El frío del temor a empezar a deshacer lo hecho, el frío de una bajada ansiada y peligrosa, el frío de tener que dejar vuestra armadura y empezar la batalla cuerpo a cuerpo. Cuidado en esa bajada, no es una bajada normal, como todo en Él, nada es normal allí.

Se han alineado los planetas, los astros y los asteroides, darles las gracias porque sólo así tendréis la oportunidad de acabar lo que habéis empezado, de ajustar cuentas, de terminar lo que tenéis pendiente. ¿Después ? Después seréis los mismos, ni más ni menos, porque siempre tendréis algo pendiente con Él.

El mayor de los engaños que he vivido son los primeros pasos de la carrera. Embaucador profesional te lo pone tan fácil que hasta te da coraje. ¿Ya? ¿Tanto miedo para esto?. Mirarlo de reojo, no lo mireis de frente porque os está engañando.
No seáis cobardes, hombre cobarde no conquista una mujer bonita, pero ser prudentes.

Algodonales, un oasis en el desierto. Permita Cronos, Dios del Tiempo y primero de los Titanes que os caigan 10 minutos en meta por cada mano que cada niño os ofrezca y dejéis de chocarle. No seais tan malditos de despreciar la mano de los discípulos de Él. Es la primera recompensa que os vais a llevar y quizá la más bonita. Ahora si, mirarles a la cara porque esas caras de ilusión, de adoración son para vosotros. Pequeños discipulos que pronto serán grandes titanes, cuanto os echo de menos....

¿Cuántas metas imaginarias os habéis puesto estos días? ¿Cuántos "hasta allí llego como si fuera la meta de Titan" habéis hecho estos días? Muchos, lo sé. Pero cuidado, esa meta imaginaría en tu portal, en tu casa, en tu carril de tierra o en tu parque de entrenos no es SU meta.

Su meta mata porque cada vez faltan menos kilómetros pero cada vez está más lejos. Como aquel bucle infinito estáis donde todo esto empezó, en aquel frio pantano donde visteis casi amanecer. No mirarle a la cara, de reojo, sentirlo como el que huele un pasillo y sabe que ella pasó por allí, pero no está...

Última parte o primera, según se quiera entender la prueba. Si para ti es el final esa subida al pueblo, entonces amigo no has entendido nada. Si esa escalada es sólo el principio de tu nueva vida entonces tienes todo el derecho del mundo de llamarte Titán.

El silencio más absoluto está a 400m de meta, hay metas y metas y hay plazas y plazas. A 400m de LA META Y LA PLAZA sentireis el silencio más absoluto. Es el  momento, ahora si, es el momento de mirarlo a la cara y en ese maldito silencio darle las gracias (no es momento de reproches, ni de "te dije que te ganaría", ni tonterias de triatletas así) es el  momento de darle las gracias por haber dejado que disfruteis de esa maldita prueba. No es un veneno, no, es un antídoto. Antídoto a esa enfermedad nuestra que no deja que pienses en otra cosa. Darle las gracias.

Una caida en el Ironman de Maastrich me va a dejar sin poder ir a mirarlo de frente, pero Él sabe que llevo tiempo mirándolo de reojo, de hecho nunca he dejado de hacerlo. Pase lo que pase, haga lo que haga, nunca dejaré de mirarlo.

Cuidarme mi casa, no revolverla mucho, mas pronto que tarde estaré por allí...

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